Che Jesús

  • Che Jesús

    Che Jesús

    Jesús:

    Me dijeron que volvés a nacer en cada Navidad.

    Mirá que sos loco, ¿eh?

    Hace dos mil años viniste y los hombres te estaquearon en un palo… y a vos se te da por insistir.

    ¿No te das cuenta que todos los días nosotros los hombres te volvemos a crucificar?

    ¿No fuiste vos acaso el que dijiste: “Lo que ustedes hagan con uno de estos pobres tipos a Mí me lo hacen”…? ¿y no ves lo que te estamos haciendo?

    cada vez que un empresario explota o engaña a un obrero,

    cada vez que un dirigente gremial vende o traiciona a sus compañeros,

    cada vez que un profesional lucra con la desgracia de otro ser,

    y cuando un comerciante roba o un marido traiciona a su mujer,

    cuando un empleado desprecia a sus hermanos los obreros

    y traza un cordón de separación

    entre los que tienen corbata y los que no la tienen,

    cuando un obrero aspira a ser burgués, busca su propia y personal ubicación,

    no piensa en los demás y no se siente responsable de la liberación de todos los hombres.

    Y eso no es nada, Jesús. ¿Y cuando entre todos te matamos?

    cuando un pueblo esclaviza a otro pueblo,

    cuando llevamos la guerra a otras naciones porque

    tenemos que sostener esta podrida civilización de consumo que hemos inventado,

    cuando dejamos que “los vivos” nos metan la basura en nuestras casas

    a través del televisor que hipnotiza a los chicos,

    cuando no denunciamos la injusticia ni nos asociamos

    para luchar contra la explotación, el atraso,

    las causas que prolijamente impiden el progreso de los pueblos.

    Y vos querés venir nomás…

    Yo no sé si con tu gesto testarudo de volver cada Navidad estás pretendiendo decirnos algo.

    que la transformación que todos declaman empieza antes que nada

    en el corazón de cada uno.

    que no se trata solamente de cambiar las estructuras

    sino de cambiar el egoísmo por el amor.

    que tenemos que dejar de ser lobos para volver a ser hermanos.

    que no perdamos tanto tiempo en criticar y nos pongamos

    seriamente a trabajar por la conversión individual

    y por el cambio social que dé a todos los hombres

    la posibilidad de conseguir el pan, la cultura, la libertad, la dignidad.

    que vos tenés un mensaje que se llama Evangelio

    y tenés una Iglesia que somos nosotros. Una Iglesia que quiere

    ser servidora de todos los hombres. Una Iglesia que sabe

    que desde que Dios se hizo hombre en una Navidad,

    no hay otra manera de amar a Dios que amar al hombre.

    Si es así, vení a mi casa en está Navidad.

    Vení a mi Patria. Vení al mundo de los hombres.

    Y vení, antes que nada, a mi propio corazón.

    En forma de hoja impresa y anónima estas reflexiones circularon en un gran centro fabril de la ciudad de córdoba, argentina en la navidad de 1969. Publicado por revista certeza. No 39. Año 1970