Tripulantes de un barco viviente

Alabado seas Señor por la Hermana nuestra Madre Tierra. San Francisco Nuestra “ civilización” (occidental y cristiana) ha sido formada en el concepto de que los recursos naturales están ahí para ser usados  en nuestro propio beneficio. “Enseñoreaos” se nos  dijo, y nosotros,  super-incursos en el pecado del orgullo, nos creímos dueños y señores (literalmente)  y, por tanto, con derecho sobre la naturaleza y la vida. Un derecho absoluto que nos permite usar, por tanto, abusar a nuestro antojo, de los bienes naturales. Más grave aún es que quienes son “dueños” (legitimados por un papel  o incluso, a veces, por la fuerza) los usufructúan en su propio beneficio, escudándose en ...